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Yo tampoco encontré ningún cadaver en Maryon Park
Hace un año, durante una visita a Londres, también yo tuve la oportunidad de subir las escaleras (para mí míticas) que desembocan, que siguen desembocando, en esa especie de planicie que se encuentra encima de un montículo en medio de Maryon Park. Supongo que iba tras la estela, o quizá la emoción, que debió sentir Thomas (¿o tendríamos que referirnos a él como David Hemmings?) cuando subió esos mismos escalones en el verano de 1966. La verdad es que me llamó la atención que toda la vegetación estuviera tan crecida y silvestre; en cuanto a la valla verde que flanqueaba el perimetro de la extensión de cesped donde se produjo el crimen: tuve que constatar, no sin decepción, que había desaparecido. Luego me dirigí a la pista de tenis. Me coloqué exactamente en el lugar donde Thomas observaba el partido de los "clowns" con la ¿imaginaría? bola. Y de pronto, sintiéndome una especie de Thomas, aunque algo más feo, caí en la cuenta de que el joven y apolineo Hemmings había muerto, casi olvidado, en 2003, creo. También me acordé de Antonioni; debe tener ya unos noventa años, y hace por lo menos veinte que está sin habla debido a un derrame cerebral. Pensé entonces que realmente esta vida es muy perra, además de ser un sueño, una entelequia, un visto y no visto, etc, etc. Pero como consuelo siempre nos quedará ese Dios al que no cesamos de reinventar. O Blow-up, interrogandonos hasta el fin de los tiempos sobre la verdadera naturaleza del mundo.
alex 
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