Con esta obra monumental, Leone traza, en principio (como ya hiciera Coppola en el Padrino II), una radiografía del Nueva York de los inmigrantes de principios del S. XX, y de cómo esos inmigramtes van saliendo del hambre utilizando lo mejor que pueden las herramientas que encuentran a su alcance. Por partes encontraremos "otro film" más reflexivo, que medita sobre el paso del tiempo y los cambios que acarrea inexorable.
Y lo hace con una historia en la que se entrelazan el amor, la amistad, la lealtad, el triunfo, la traición, el fracaso, la violencia, la soledad y mil cosas más, todas ellas en su versión más brillante. Una intensidad y un lirismo pocas veces alcanzados en la Historia del cine.
Un guión milimétrico y unos diálogos memorables. Los actores, tremendos. La banda sonora no debería faltar en ninguna colección. La fotografía, maravillosa...
Obra maestra total y absoluta.
spoiler:
El Cantar de los cantares, Deborah y sus ensayos de ballet, ese chaval (el tuerto) que se come un pastel con la mano en unas escaleras y se pringa de merengue, la historia del "nabo asegurado", la vuelta de Noodles al bar de Fat Moe, los momentos con el "ministro Bailey", "Noodles... me resbalé".
Impagable.