Mamet. Guión sobrio, de perfecta construcción. Una historia que, amparándose en una intriga y un drama judicial más o menos tópico, se diferencia de películas similares por una descripción detalladísima del sistema judicial norteamericano, de la preparación de las vistas (entrevista previa con jurados, preparación de testigos) y cambio de estrategias sobre la marcha ante la imposibilidad de sustentar la negligencia en un aspecto determinado de la actuación médica. Asistimos a las diferencias entre la forma de trabajar de un bufete asentado, de éxito profesional y con todo tipo de medios y la de un abogado al límite, aferrando su última oportunidad para vindicar su propia integridad en un contexto en el que los seres humanos hace mucho que dejaron de importar un carajo.
Interpretación:
Newman colosal. Extraordinaria representación de los distintos estados de ánimo por los que pasa su personaje (ansiedad, recelo, júbilo… pero siempre desde una cierta desazón vital). Entre las 5 mejores interpretaciones de la historia del cine (¡ala!¡sagerao!). La profundidad azul cobalto de los ojos del tito Paul en esta peli sólo es comparable a algún abismo submarino aún inexplorado…
Pero también Rampling... Genial su composición de un personaje frío, taciturno... En sucesivos visionados ves las auténticas tonalidades de su interpretación. No entraré en detalles para no revelar nada fundamental…
Mason, Ratliff y Warden dan perfecta réplica a la parejita... Todos llevan sus intenciones marcadas en sus gestos. Por sus interpretaciones los conocemos, no hay mejor forma de definir un personaje que mostrándolo, no contándolo. Los matices de todos ellos son enormes, sobre todo del juez y abogado defensor. No hay espacio para comentarlo.
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spoiler:
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La realización:
El trabajo visual de Lumet está, en mi opinión, a la altura de la interpretación de Newman. Me extraña sobremanera que no se reivindique ésta al mismo nivel que aquélla. Lo de Newman es obvio, está claro; pero la realización no me parece difícil de apreciar, más bien lo contrario. No recuerdo muchas pelis posteriores que tenga un uso de la imagen, narrativamente hablando, de este nivel. Cuenten cuántas revelaciones se producen con la palabra y cuántas con la imagen. Primero, consciente del intérprete que tenía entre manos, Lumet deja hacer a Newman; se apoya en él pero sin interferir en su actuación. Sin embargo, el director no se inhibe del trabajo narrativo por tener una interpretación de primera línea, en absoluto. Se pone a su nivel y, lejos de plegarse a la comodidad de una cierta teatralidad, Lumet decide configurar su más perfecta obra. Con sobriedad, sin extravagancias, la cámara se revela ante Newman, decide exprimir sus posibilidades narrativas y asumir su protagonismo en el desarrollo de la historia.
Ejemplos: La integridad latente que surge con las fotos revelándose encima de la cama o cuando descubrimos que Rampling es un “topo”: genial planificación, ella ni siquiera habla, sólo llora mientras Mason le suelta un cínico speech… Es el único momento, además, en que el punto de vista, siempre desde Newman, cambia… Asistimos por primera y última vez a algo que él no sabe. Y no es gratuito, Lumet demuestra su compromiso con la historia y con la inteligencia del espectador mostrando luego, cuando Newman descubre la situación, sólo las consecuencias… Sin palabras, sin redundar en lo que el espectador ya sabe.
Detalles como éstos, en los que hay una planificación visual impecable, que se apoyan en unas geniales interpretaciones para contar algo con el mínimo empleo posible de la palabra, configuran una película, en mi opinión, única en su sobriedad, en su respeto total para con una forma de narrar apurando la inteligencia del espectador, su sensibilidad e implicación.
A Lumet, lo único que se le puede achacar es que su realización, pese a ser perfecta, sea sólo funcionalmente perfecta. Él podría decir que a esta historia lo que le va es ese tono y que estando Newman presente ya se encarga él de destilar poesía del celuloide. Y así es.
El final es colosal. No hay lugar para el éxito total con unos valores como los de Newman… Ese personaje está condenado. Como lo está el minimalista uso de la imagen de Lumet… Genial película. Perfecta.
Una de mis películas favoritas… Un personaje como Sean Thornton, Atticus Finch o George Baile… Un personaje de ésos que todos admiramos pero que tan difíciles son de imitar. Aunque sea en las pequeñas cosas. Que son, por otra parte, las cosas; nuestras cosas.