La primera vez que la vi, no me gustó. Sin embargo, una contradicción me corroía por dentro.
Había visto una buena película, muy bien contada. Recordaba la magnífica presentación de la familia y la sutileza con que narraba la violencia, dejando siempre fuera de plano aquello que pudiera resultar desagradable.
Sin embargo, había sido demasiado agobiante, demasiado tensa y violenta para mí. Lo había pasado mal. Y no me gusta pasarlo mal.
Además. ¿Qué narices ha querido decir lo del mando a distancia?
Al verla de nuevo lo entendí: ¡el director había jugado conmigo, y yo había sido tan tonto que, no sólo me había dejado manipular, sino que, además, ni si quiera había entendido el juego!
Y sí, sabiendo cómo el director había conseguido hacerme sentir justo lo que él quería, me di cuenta de que era una magnífica película.
¡Me había hecho sentirme feliz por ver la muerte de una persona!
spoiler:
Partimos con la presentación de los jugadores: la familia. Vemos su coche y su barco (son una familia acomodada) y escuchamos sus voces y vemos lo que están haciendo. Juegan a adivinar el título de piezas de música clásica (son cultos). Por último, vemos sus rostros.
Entonces, da un esbozo de lo que va a ser el juego para esa familia. Enmarca a los personajes en una estridente música. Ya sabemos lo que vamos a ver: una familia normal, metida en una situación horrible.
A lo largo de la película, los larguísimos planos secuencia te hacen sentirte dentro de la atmósfera. Estás con ellos. Pero aún falta algo para hacerte sentir dentro de la acción. Falta presentar al último jugador: ¡tú mismo!
La primera referencia al espectador, es un sutil guiño que uno de los "malos" lanza a la cámara mientras está jugando al "frío-caliente" con la madre.
La reacción del espectador es algo así como "¿Me ha guiñado a mí? ¿O ha sido a su amigo, que está detrás de la cámara?"
Pero lo que te hace meterte del todo en el juego es el famoso "¿Y ustedes? ¿Por quién apuestan?"
Ya está todo. Eres un jugador más. El malo te ha mirado a los ojos y te ha invitado a jugar con ellos.
Y, cuando estás completamente involucrado, y odias a esos dos tíos por todo lo que han hecho, por la muerte del perro y del niño y por la horrible situación en la que estás metido; entonces, la mujer coge la escopeta y mata a uno de los malos.
La reacción en la sala de cine es reir y aplaudir. Te alegras infinitamente.
Entonces, el malo coge el mando a distancia y borra ante ti lo que acabas de ver. Ahí está el objetivo del film, que el director te diga:
"¿Lo ves? Estabas odiándome por enseñarte tanta violencia, pero ahora aplaudes ante una muerte. ¡Te he manipulado! ¡He ganado el juego!"
Sí, a mí también me engañó. Yo también lo odié por enseñarme tanta violencia, y acto seguido aplaudí como un niño cuando el malo muere.
Jugó conmigo. Pero me encantaría que me engañasen así una y otra vez. E infinitas veces más.
¡Viva el cine!