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Cine y geometría
¿Cómo es posible sacarle semejante partido a un puñado de actores semiprofesionales, a un cuartucho carcelario, a la iluminación y a los modestos efectos de sonido? Un guión sencillo y sobrio, magistral. Una historia envolvente, plagada de agujeros milagrosos: el suelo, las puertas, el túnel y la alcantarilla. Una leve pátina Bressoniana (¡el sonido, el sonido!, no siempre bien sincronizado pero, qué diablos, funciona como una puñalada en un paisaje expresionista), un microcosmos sin fisuras ni asperezas, aunque plagado de aristas. La cinta, purísima y perfecta, tan severa y elegante como un teorema. La tensión, inacabable y prodigiosa. En fin, yo aún no he conseguido sacarme de las uñas los restos de cemento. Pauvre Gaspard!
Quiso Platón estampar, en el frontón de la Academia, una advertencia: "No entre nadie que no sepa geometría". Sospecho que en la sala, detrás del peristilo, se proyectaba sin descanso esta película.
Servadac 
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