|
Una historia de descubrimiento
Disturbios en Francia, en los barrios periféricos donde se instalaron los emigrantes magrebíes hace una generación. La prensa, la televisión y la radio informan diariamente sobre la quema de coches, la falta de integración, la fractura social, el peligro de que la violencia se extienda a otros países. Y en este contexto que nos ofrece la actualidad, casualmente me encuentro con una película, "Lila dice" (de Ziad Doueiri, estrenada este mismo año), que nos invita a sumergirnos en uno de esos barrios y conocer un poco mejor a sus gentes, sus vidas y preocupaciones.
"Lila dice" es por encima de todo una historia de descubrimiento, fascinación, deseo, atracción y amor. El joven Chimo (Mohammed Khouas) vive sin ilusiones en un barrio marginal de Marsella. Pasa su tiempo entre su grupo de amigos, que representan quizás demasiado esquemáticamente la opción nihilista y sin futuro de cierta juventud emigrante, y su madre, con la que vive solo después de que el padre les abandonara y que trabaja duro con la esperanza de que Chimo tenga un porvenir mejor. En rápidas pinceladas nos muestran el desempleo, la escasa fe en el futuro, la poca voluntad de integración en un mundo al que no acaban de considerar como propio... Chimo tiene algunas oportunidades, posee un don especial para escribir y gracias a él la posibilidad de marchar a París a estudiar, pero no tiene interés porque las cosas cambien, todo le da igual y prefiere dejarse llevar. Hasta que aparece en el barrio la joven e irresistible Lila (una extraordinaria Vahina Giocante), que sacude como un terremoto su rutinaria existencia. Lila es vida, deseo, curiosidad, amor, imaginación, sorpresa. Es un rayo que atraviesa a Chimo y lo hace estremecerse, dudar, descubrir, sentir. De repente el mundo recobra su interés, hay algo o alguien que importa, que merece la pena ser conocido o sentido.
Lila escoge a Chimo como amigo y confidente, para asombro de éste, y le abre a un mundo nuevo de experiencias y sensaciones. Lila dice, Lila habla, y Chimo escucha maravillado, sorprendido, a veces escandalizado, siempre admirado de la bocanada de aire fresco, libre y sin prejuicios que acompañan a sus palabras. Cuando Lila dice "me gusta hablar de todo esto contigo" y Chimo pregunta "¿por que conmigo?", aquella responde mirando a cámara en un plano maravilloso: "porque me gustan tus ojos cuando te hablo". Sus historias -¿reales, imaginadas?- desconciertan, fascinan y atrapan a Chimo de tal forma que acaba siendo una persona diferente: "Lila... Pues si: ella cambio mi vida...". Bonita película, sensual, iniciática, sugestiva.
hispavox 
|