Contradiciendo al refrán que sostiene lo contrario, aunque se cumple en muchas series cinematográficas que tratan de explotar (inútilmente) lo que fue un éxito inicial, la continuación de Shrek tampoco defrauda, y vuelve a deleitar a todo el mundo. Comienza justamente donde acaban la mayoría de los cuentos infantiles (los protagonistas se casan y se supone que fueron felices y comieron perdices), con nuevas aventuras en las que Fiora y Shrek tienen que superar los grandes obstáculos que les plantean tanto los padres de la heroína como el Hada Madrina que pretende casar a Fiora con su hijo, un repelente Príncipe (lo que también es una inversión del papel que representan estos personajes en los cuentos convencionales). Hasta el final es revolucionario, aunque no digamos aquí por qué (véase el "spoiler"). A destacar la novedad de otro simpático personajillo: un gatito con botas duro de roer. Esperemos que los inventores de la historia no nos vuelvan con Shrek 3 y sucesivos, porque se puede romper el encanto.
spoiler:
En el final de la película tanto Shrek como Fiora tienen la oportunidad de seguir siendo guapísimos, pero deciden conservar la fea apariencia que dió nacimiento a su amor. Es una bonita renuncia que contribuye a dar originalidad a la película.