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De muñecas y tipos aburridos
Entre películas de rápido consumo, aunque muchos vean toques de autor reseñables en "Ocean's eleven" o "Out of sight" por dar dos ejemplos, Soderbergh regresa con "Bubble" a los tiempos en los que el cine independiente era su pan de cada día. Rodeado de actores absolutamente primerizos (vayan a IMDB y miren sus filmografías) y con una duración de escasos 70 minutos (detalles ambos que llaman la atención favorablemente) el bueno de Steven nos traslada hasta un pueblo del medio oeste norteamericano. El film, además de durar poco, tiene un ritmo verdaderamente pausado, como si no tuviera prisa, señal de lo poco que realmente hay que contar. Y lo que hay que contar es a través de unos personajes ciertamente mansos sumidos en la rutina, poco dados a manifestar sentimientos más allá del tedio. Y un buen día... Bueno, no lo diremos que para estropear ya están las sinopsis de páginas como ésta. El verdadero descubrimiento de la película sin duda es Debbie Doebereiner y es ella la que levanta en parte la función porque por lo demás "Bubble" es un film sencillo, pequeño, con todas las limitaciones que eso le pueda traer, que se las trae. Ahora bien, también tiene toda la pinta de film de culto para degustadores de Soderbergh que verán filosofía bajo las piedras de esta fría y a ratos interesante película.
Vargtimmen 
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