|
El hombre que se convirtió en héroe de la ciudad y volvió a casa en metro
Siendo la película como es, consigue lo que puede llegar a aspirar. Es decir, a ser una entretenida película sobre un héroe por un día, al que da vida un fofo y, como siempre, eficaz Denzel Washington. La omnipresente tensión del filme se ve sustentada por un acertado reparto repleto de grandes nombres y por una lograda historia de secuestros que tiene su punto de dramático.
Scott consigue dotar de cierta profundidad moral a los personajes, y narra con buen pulso los tira y afloja entre Travolta (destacable personaje) y Washington. A pesar de que la historia esté bien pensada, contiene momentos de innecesaria y sobre todo ilógica taquicardia.
Tony utiliza sus habituales recursos videocliperos, aquí incomprensibles. Por momentos parece un niño jugando con los efectos de un cutre programa de edición de vídeo, y esas repentinas congelaciones de imagen y demás parafernalia no vienen mucho a cuento y su efecto, que es prácticamente nulo, no justifica su utilización, que por lo menos no es excesivamente reiterada.
Así pues, correcto producto, argumentalmente bastante simple, pero bien llevado tanto por actores como por directores. Peca en más de una ocasión de caer en la fea costumbre de convertirlo todo en un espectáculo diseñado para acelerar absurdamente el pulso, pero consigue su discreto objetivo: hacer pasar un buen rato disfrutando de la heróica pericia del personaje de Denzel Washington. Después de confraternizar y negociar con ese pirado secuestrador, le piden, compra leche. Ante todo, mucha calma.
AGF 
|