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Un retorno a un mundo ya casi perdido.
Un día para poder olvidarme de los problemas del día a día me dije a mí mismo: voy a verme una película infantil y poder evadirme de los problemas diarios y poder volver a ser un niño de diez años.
Y bueno mi elección fue perfecta pues elegí un clásico inolvidable y de esas historias que todos conocemos.
Pinocho me ha hecho disfrutar y sentirme como un niño, es una película que tiene esa magia especial todavía de transportarnos a los mayores a otro mundo y poder ser una vez más niños de nuevo.
Es un auténtico clásico del que hoy en día extrañamos pues el cine de animación ha cambiado sus rumbos olvidando la inocencia que antes poseía y sobre todo robando al niño de ahora la inocencia que antes teníamos.
Cuando he visto los primeros minutos de la película, su ambientación, los personajes, el pueblo, la colorística…un sin fin de cosas que te hacen extrañar esa infancia que tuvimos con un cine inocente y lleno de valores en sus personajes…una pena el ver como la tecnología crea personajes tan reales que parece que acabaran sustituyendo a los personajes de carne y hueso.
Pinocho es la preciosa historia de las ilusiones de un hombre por tener un niño al que querer y poder dar ese cariño que da a sus relojes de madera y sus juguetes a la vez que a dos preciosas mascotas en una casa de ensueño y sencilla en un precioso pueblo al que a todos nos gustaría estar en ciertos momentos.
Unos dibujos que me han sorprendido pues tratan una de las cosas más complejas del ser humano, la conciencia para distinguir el bien y el mal, conciencia olvidada hoy en día.
Me ha sorprendido como en unos dibujos hechos para niños trata un tema tan complicado pero tratado con una sencillez entendible para todo el mundo, otra cosa es que no le queramos hacer caso.
Un clásico de Disney obligatorio de ver y tener a cualquier edad, pues nos transporta a nuestra infancia y veremos además valores que con diez años no pudimos apreciar.
manuel 
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