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Al César, lo que es del César
Pues ésto va de que una chiquilla muy mona tiene un papá detective al que ayuda en sus pesquisas, mientras ella solita se encarga de casos estrambóticos al mismo tiempo que se enamora y desenamora de varios compañeros de su instituto superpijo.
Animado por las excelentes puntuaciones y críticas me dispuse ilusionado a verla, pero mucho me temo que si pasas de los diecinueve se te hace del todo estúpida e inverosimil. A destacar el nefasto doblaje (chicos de 17 con voces de tipos de 30), las paupérrimas interpretaciones, y el desconocimiento total de la realidad a cargo de los guionistas, que son capaces de intentar hacernos creer que unos hispanos atontolinados, y vestidos de Dolce & Gabanna para arriba, son quinquis pobres y muy peligrosos.
Lo dicho: sólo recomendable mientras se está en la edad del pavo. Con patas de gallo, ni de casualidad.
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Hasta aquí llegaba la primera crítica que envié y, pese a que no haya cambiado de opinión respecto a la primera temporada, he de reconocer que en la segunda todo comienza a ser más verosímil (aparecen el sexo, las drogas, las violaciones, y los asesinatos), y que en la tercera el interés se dispara y los guionistas se libran de los personajes más estúpidos, apenas dándoles un papel de meros comparsas, o haciéndolos desaparecer por completo.
También juega a su favor el hecho de que tanto segunda como tercera temporada las haya visto en versión original, librándome así del pavor que provocava el horroroso doblaje, y de que alguien con ideas le dijese al muchacho que interpreta a Logan Echolls que se dejase de aspavientos vergonzosos y fuera de lugar.
Así pues, a cada cual lo suyo, y que esta serie no es tan mala como en principio pueda parecer.
Kingo 
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