Nunca en mi vida había visto tantos giros de guion en una película. Basic, que empieza siendo una peli de investigación criminal con diferentes historias contradictorias entre sí (o sea, con ecos de Rashomon, para el que se quiera ir de experto) acaba convirtiéndose en un galimatías argumental en el que cada 5 minutos te intentan sorprender con algo nuevo. Un acertijo disfrazado de misterio dentro de un enigma. Que no adivina la trama ni el que la escribió, vamos.
La verdad es que si toda la peli hubiera sido lo que apuntaba al principio, esa historia de investigación protagonizada por un abogado "guay", le habría puesto tranquilamente un par de puntos más en la nota. Es entretenida, es moderadamente intrigante...bueno, no es como las clásicas pelis de John McTiernan, otrora uno de los últimos refugios del cine de acción y de palomitas, pero...vaya...está bien. Pero de verdad, en cuanto empieza el disparate y ves que ya no es un giro, ni dos, ni tres, NI CUATRO...llega un momento en que ya no es divertido, en que simplemente preferirías que te contasen la historia en condiciones y se dejasen de intentar dejarte boquiabierto.
spoiler:
Si McTiernan quería apostar por la parodia, por hacer una "tontería simpática", tendría que haberlo hecho desde el principio. Porque al principio la peli parece más o menos sería, y por eso cuesta más tragar el hecho de que el protagonista pase de "ex-militar y agente de la DEA" a "mercenario criminal supersecreto" a "mercenario no-criminal supersecreto que en realidad es un militar supersupersecreto" a "coronel del ejército supersupersupersecreto taaaaan secreto que ni los otros militares saben que es coronel y que al parecer no tiene problemas para compaginar sus tareas de coronel y mercenario supersecretos con lo de ser agente de la DEA". Y que conste que Travolta, cuando al final dice la parida de que es coronel y guiña el ojo, y suena la musiquita...yo creo que llegados a ese punto ya se pretende que te olvides de todo un poco y te rías con el disparate, como pasaba un poco con Charada, por ejemplo. Pero es que a esas alturas, pocas ganas tenía yo de reír.