|
Mantened la llama de la ciencia viva.
Notable adaptación de la obra de Bertolt Brecht, por parte de un director, Joseph Losey, algo desconocido para el gran público.
La representación teatral se muestra ante nuestros ojos, llevada no sólo con talento, sino con atractivo clásico. Destacan los escenarios, a veces austeros y a veces con muchos detalles, amplios, para dar cabida a atrevidos movimientos de cámara. El vestuario, de época, con una contención atenuada de colores.
Contundencia en cada palabra, en cada frase, en cada diálogo de los personajes. Cada episodio de la vida de Galileo esta separado por la aportación de un grupo de niños cantores, que, cuales trovadores populares, nos dan una idea de lo que va a acontecer.
Destaca la interpretación de Topol como Galileo, absolutamente perfecta desde el principio hasta el final.
Esta es una obra entretenida y alegre, con una lección que enseñar. El sacrificio no siempre significa no rendirse ante los deseos de los demás. A veces las cosas son complicadas, van por otros senderos y nos obligan a tomar decisiones dificiles de entender para los que nos conocen o nos quieren. Es en estos momentos donde los grandes hombres de aquellas épocas pasadas nos deben inspirar. He aquí una obra con todo ese espíritu, que llega más allá de lo que hayamos podido imaginar jamas.
Mik 
|