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Un talento intacto
El guión, aunque contiene enormes bazas como el perspicaz recurso de jugar con la suerte de los protagonistas y así poder moverse con soltura otorgando momentos imprevisibles y contundentes, también posee la vaga cualidad de ofrecer una retahila de historias tras él que, aunque reactivan la trama, no hacen más que mermar su peso en determinados espacios, haciendo así que el conjunto resulte harto irregular aunque ciertamente resultón.
La interpretación, teniendo tras de sí a un coloso como Von Sydow o el talento de uno de los mejores actores españoles del momento, Antonio Dechent, carece de la suficiente garra en la caracterización de su protagonista, al cual le falta chispa y algo más de fuerza. Puede que Poncela a su lado ofrezca algo de vida e intensidad al asunto, pero ese fallido aspecto no deja de mermar parcialmente el trabajo.
En cambio, ese talento INTACTO, el talento de Juan Carlos Fresnadillo, no hace más que alzar su obra hacía cotas que sobrepasan los mínimos requeridos, con ese excelente tempo, que retrata cada situación con la amplitud necesaria y ofrece un entretenidísimo y vivaz espectáculo, con esa vibrante y tensa atmósfera en la cual saber qué sucederá tras cada uno de los juegos macabros que son mostrados insuficientemente en un principio es un buen incentivo, o con esas secuencias magníficamente rodadas en ocasiones, que otorgan enorme valor a cada uno de los minutos que el espectador vierte en ellas, como la del bosque que resulta, sencillamente, colosal.
"Intacto" es, entonces, la muestra de un talento que dará que hablar.
Grandine 
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