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HUMOR PSICOLÓGICO
Peculiarísimo film de Woody Allen en el que, una vez más, explora los casi inabarcables caminos que puede tomar el humor, y establece, a través de un guión como siempre excelente, las bases de un film gracioso pero que al mismo tiempo despierta curiosas reflexiones.
Una prueba más de la capacidad humorística y cinematográfica del gran Woody.
La película está planteada a modo de documental biográfico sobre la vida y las peripecias de Leonard Zelig, un curioso personaje que posee la patología de cambiar de fisonomía dependiendo del ambiente humano que lo rodea. En un principio, y cuando se sugiere la idea de la personalidad camaleónica de Zelig, creí que se trataba de una de las típicas bromas insertadas por Allen en sus guiones, y que no trascienden al resto del film. Por eso mi sorpresa al comprobar, a medida que avanzaba la proyección, que aquella mención era la misma trama de la cinta, y que la historia iba justamente de eso.
Debe decirse que Allen saca muchísimo partido al tema, y lejos de narrarlo desde un punto de vista jocoso o desde la perspectiva de la sociedad ante un fenómeno inexplicable, el director plantea complicadas teorías psicológicas a través de un grupo de doctores ficticios, y dando protagonismo a la doctora Eudora Fletcher, correctamente interpretada por Mia Farrow.
Woody Allen se toma la molestia de incluir ciertos detalles para que la trama sea creíble al espectador, que por momentos olvida que está ante una obra de ficción y cree presenciar un verdadero documental. Estoy hablando, por ejemplo, de la aparición de consagrados escritores como Susan Sontag o el mismísimo Saul Bellow, quienes se encargan de dar testimonio de la vida de Zelig.
Por otra parte, Allen plantea una puesta en escena maravillosa tanto en las calles y ámbitos neoyorquinos como en otras localizaciones, como París o España, para comentar los pasos de la vida de Zelig por estos sitios.
La superposición de planos (a través de los cuales el cineasta inserta al protagonista entre personalidades históricas) está muy bien cuidada, y la idea resulta por demás original. Lo malo es que luego serviría de inspiración a Robert Zemeckis, quien rodaría la bazofia llamada “Forrest Gump”.
No hace falta decir que el guión es lo mejor que tiene el film, y que otra vez Allen se mofa de las complicadas técnicas psiquiátricas que muchas veces intentan explicar lo inexplicable.
Soberbio montaje y un interesante acompañamiento musical.
Buena de verdad.
LO PEOR: El ritmo, que decae un poco hacia el ecuador del film.
LO MEJOR: Lo gracioso y original de la trama.
LEANDRO PINTO 
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