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¿Quiénes son los auténticos monstruos?
Tras el manto blanquecino, que se produce por efectos de la atmósfera, se esconden los deseos más aborrecibles de asesinos, psicópatas y demonios. Sherlock Holmes y su infalible doctor Watson tuvieron que perseguir los instintos más bajos de la sociedad victoriana envueltos en la fría presencia de un fenómeno conocido como niebla. La capacidad dramática y misteriosa que aporta semejante perturbación meteorológica ha dado pie a multitud de historias, que el séptimo arte ha sabido dignificar con las adecuadas dosis de incertidumbre y fascinación. El último producto de estas características nos llega directamente de manos del director Frank Darabont.
“La niebla”, con la angustiosa atmósfera que sólo Frank Darabont es capaz de crear, contiene todos los elementos necesarios para que una película de terror consiga asustarnos: tensión, suspense, enigmas, monstruos, algo de gore, acción… Las interpretaciones son en general sobrias, pero se impone destacar la escalofriante labor de Marcía Gay Haydee, en la piel de una fundamentalista religiosa elegida, según ella, por Dios para ayudar a la corrompida humanidad a pedir la expiación de sus pecados a través de la sangre de aquellos que no merecen la salvación del todopoderoso. Y es que, al final, el espectador no sabe quiénes son los monstruos más peligrosos: lo que hay dentro de la tienda o fuera esperando entre el frío manto blanco.
En conclusión: La niebla es una película de obligada visión incluso para los no amantes del género.
lacriticamijeña 
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