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Mucho ruido y poco escándalo.
La última película de Todd Solondz vino precedida de la polémica. A priori, la historia de una niña de doce años que se acuesta con hombres mayores voluntariamente, con el fin de quedarse embarazada, debía ser percibida como algo transgresor, políticamente incorrecto y escandalizador. Y como tal lo reflejaban los medios de comunicación en los que se hablaba de ella. Pues bien, "Palíndromos" no consiguió que moviera una ceja en ningún momento.
El fallo se encuentra en la manera de contar la historia. Toda la película está planteada como una fábula, como un cuento de hadas en el que es imposible percibir un mínimo grado de realidad. Y si nada de lo que ocurre parece ser posible en la realidad, ¿cómo va a ser escandaloso? Además, el recurso de que varias actrices interpreten a la protagonista, aunque no tiene nada de gratuíto y es ciertamente inteligente, ayuda a distanciarse aún más de la historia.
Las interpretaciones no están bien llevadas, y ni siquiera Ellen Barkin consigue un acercamiento al espectador. Todo parece hecho para que la conexión con el público sea mínima, algo impensable en una película que pretende que nos revolvamos en la butaca del cine. A Todd Solonz parece habérsele ido su capacidad de sorprender, ahora que el tema de la pedofilia está tan tocado en el cine que ya no sorprende a nadie. Además, su estilo visual tampoco es especialmente destacable, aunque no sea un mal director.
En fin, una película que logra sus objetivos en cuanto a temática, pero no en cuanto a hacer destacable el conjunto del film. Quizá el cine haya perdido su capacidad para escandalizar al público, tras unos años en los que se ha visto de todo.
ordell 
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