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El camino de la redención.
Yimou se aleja de momento del cine de espadas y leyendas chinas pero no lo hace ni un centímetro de la emotividad de sus historias. Con ciertas reminiscencias a "Una historia verdadera" de David Lynch el realizador nos conduce por un largo camino de redención, esta vez entre padre e hijo. Vuelve por tanto Yimou por la senda del realismo mágico y aunque drama en resumidas cuentas son muchos los momentos y personajes que emanan ternura, humanidad. Vuelve a los terrenos de "El camino a casa" o "Happy times" por citar dos ejemplos. El semblante serio de Takakura Ken invade el metraje del film hasta que Yimou encuentra el camino para derrotar esa frialdad. Escenas memorables hay unas cuantas, el banquete, la noche que pasa perdido con el niño, la representación en la carcel... Valores que hacen de Yimou uno de los cineastas asiáticos más apreciables y recomendables para habituales y amantes del cine oriental y para recién iniciados.
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