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Aki se pasa se la raya
Aki Kaurismaki se pasa de la raya. Nos propone una película que bien podría ser muda -diálogos escasísimos- en una desmedida evocación del cine primitivo (hasta los rostros están iluminados exageradamente imitando el efecto del maquillaje blanco de las peliculas mudas). La historia es simple y los conflictos son convencionales. Por puro afán de trasgresión, Kaurismaki resuelve esos conflictos convencionales de manera no convencional y absolutamente chocante para el espectador. Es decir, el protagonista se enfrenta a una serie de problemas que tiene la capacidad de evitar, y sin embargo, no hace nada y sufre gravemente sus consecuencias. De tantas veces que ocurre eso, llegamos a un momento en que decimos "ya está bien, hombre, esto ya no es creíble". En definitiva, la película se acaba -enseguida- y nos quedamos con una cara de tontos...mmm... "Kaurismaki se ha pasado de la raya". Es una pena porque podría haber conseguido, con la brillante factura técnica que tiene, una excelente película de soledad y amor. No me gustó como película en sí, pero comprendo que los fanáticos de Charles Chaplin puedan considerarlo un excelente tributo.
Tarrkovski 
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