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Por una estrella de latón
Suele ocurrir en cualquier parte y en cualquier época. La insolidaridad, el miedo, la conveniencia, la comodidad o simplemente la desidia hacen de nosotros en general seres apáticos, seres que sólo tiran hacia lo suyo y que se ocupan de sus propios asuntos esquivando en lo posible las obligaciones y compromisos morales que hayan adquirido con otros y con la colectividad.
Pero también es lógico y comprensible que, cuando es el pellejo lo que está en juego, uno tienda a resguardarlo con uñas y dientes y a huir del peligro mortal, aunque ello suponga mostrar cobardía y falta de implicación en alguna posible medida drástica para eliminar el problema. Hay muy pocos con las agallas suficientes para plantar cara al infierno y hacerlo porque lo sientan como un deber moral hacia los demás y hacia sí mismos.
El honor y el altruismo son conceptos que suelen hacerse añicos en el momento en que uno tiene que arrimar el hombro por la comunidad y arriesgar en ello la vida.
En el Oeste no debía de haber muchos sheriffs como Will Kane.
Él es un sheriff en toda la amplitud de la palabra. Un hombre de ley y orden comprometido con su ciudad hasta el tuétano.
Las grandes personas suelen quedarse solas en sus principios, en su sentido del honor y de la entrega.
No muchos osan seguir adelante cuando todas las probabilidades están en contra.
Cuando la seguridad se halla a un paso y sería tan fácil abrazarla...
Y lo peor de todo es sentirse abandonado.
La tentación es fuerte. No hay por qué pasar el duro trago...
Te montas en el carruaje, te espera el resto de tu vida, y si te matan no podrás volver a mirar a tu bella y flamante esposa, no podrás decirle que la amas, no podrás construir una vida a su lado...
Un drama de tensión psicológica en el que el tiempo se eterniza durante una hora ingrata, con los planos de ese reloj inexorable, de ese vacío y de ese silencio que acompañan a Will mientras él se encamina en solitario hacia su deber.
¿Por qué no dar marcha atrás y largarse sin demora? ¿Por qué no mandarlo todo al diablo y desentenderse?
Pero él es hombre de palabra, y sheriff hasta el final.
Quedan pocos como él.
Admiraremos su caminar resignado, con la única compañía de una canción, llevando una estrella que agoniza ante el desolador silencio y que tal vez le pesa más en el pecho que su propio corazón, portando la carga de la ingratitud.
Vivoleyendo 
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