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España España · Ciudad Real
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Voto de corleone75:
8
Voto de corleone75:
8
Thriller. Intriga El veterano teniente Somerset (Morgan Freeman), del departamento de homicidios, está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso e impulsivo detective David Mills (Brad Pitt). Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira. Los cuerpos de las víctimas, ... [+]
14 de agosto de 2008 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
He revisionado la película hace unos días y hay que reconocer que ésta no pierde ni un ápice del encanto que la ha encumbrado con toda justicia en el olimpo del thriller moderno.
A destacar el acierto en mostrar el resultado y no el modo en los crímenes (algo que comparte con "El silencio de los corderos", la otra joya del género, y que en su secuela "Hannibal" desaparece por completo). Una vez más a destacar también además del estudiado guión y acertado montaje la ambientación (esa desasosegante y siempre lluviosa ciudad sin nombre en la que no parece posible vivir cómodamente, gran detalle el de situar el piso de Mills junto al metro), la banda sonora perfecta para el entorno que se nos muestra, fotografía, etc.
A destacar en el apartado interpretativo el hastío y claridad de ideas de Freeman (muy interesante la relación "confesional" que mantiene con la esposa de Mills) y la escalofriante frialdad y control de Spacey en los pocos minutos en los que se le ve, aunque su personaje planea durante todo el metraje. Pitt me convenció menos con sus habituales tics faciales aunque hace un papel aceptable.
Película altamente recomendable para los amantes del género en particular y del buen cine de suspense en general.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Se ha comentado mucho el detalle de si llega en algún momento a verse cabello ondendo al viento cuando Somerset abre la caja en la parte final. Estaba seguro de que así era, sin embargo me fijé bien esta vez y puedo asegurar que no vi ningún cabello rubio. En el momento de atar cabos y descubrir la terrible verdad es el subconsciente el que nos tiende esa trampa.
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