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La he visto mil y una vez!
Sí, mil y una vez sino alguna más. Y la verdad es que escribiendo esta crítica se me antoja cierta añoranza por no seguir aun viéndola. Y es que esta fue, junto a El Mago de Oz, la película de mi infancia. Si que es verdad que el mago de Oz la vi cientos de veces, pero era más pequeño, y tenía que pedir a un mayor que me conectase el Beta. Pero con Roger Rabbit la cosa cambió. Me la grabaron en cinta VHS (mi tío, que se dedicaba a "piratear" pelis del videoclub para la familia conectando dos reproductores) y desde entonces, cada día a cada momento, ¡zas! me colocaba delante la tele para volver a ver la misma peli una y otra vez. Y me sabía los diálogos. Y me sabía cada escena. Y me asustaba siempre el malo (aquellos ojos saltones de loco intentando matar a los dibus!!). pero9 no me importaba, pues me encantaba.
Recordando ahora, tal vez, con aquella edad, unos 8, 9 o tal vez 10 años, podría decirse que tenía cierta sensación de niño enamorado a su juguete preferido.
Hoy por hoy, en fin... una película con personajes reales y animados, totalmente integrados y que parezca algo creíble... ¡diablos! (expresión típica de animación) es de lo mejor que se ha hecho y que perdura en el tiempo. Un exitazo que seguro que a más de uno aún hace reír.
Moromorillo 
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