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El día del orgullo freakie, Pokémon, la carta y Pikapikachu.
Con motivo de la festividad del orgullo freakie me he decidido a revisar y criticar esta maravilla. Allá voy:
Recuerdo con particular vergüenza la tarde en que todos los amigos (once o doce años por aquel entonces) fuimos, ilusionados, a ver Pokémon: La película. En realidad el mayor incentivo era que con la entrada regalaban una carta Pokémon de Mew, algo así como cuando media España fue a ver El cazador de sueños (otra que tela...) sólo para ver el corto de Animatrix, El último vuelo de Osíris.
Y la película en cuestión es un bodrio importante, creo que incluso en su día me hartó rápido. Un macropokémon creado por unos gafapastas sin vida social decide vengarse y crear un nuevo mundo, y Ash con Pikapikachu incorporado tendrá que intervenir. El planteamiento es de por sí triste, pero una vez dentro la cosa no mejora: diálogos simplones, mucho colorín, luchas y pastiche. Ni siquiera los malosos del Team Rocket, que en la serie eran tan conceptualmente absurdos que molaban, se salvan.
Hay que reconocer que Pokémon marcó una generación, que encima fue la nuestra, la de Harry Potter y el Reggeton, pero de ahí a esto...
bela lugosi ha muerto 
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