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El contenido, lo mejor
Si algo podemos decir que tiene de interesante, valiente y valiosa esta película, es el contenido del film en sí. El silencio, por un lado, del conjunto de la Iglesia ante la barbarie nazi y el silencio, por otro lado, a un nivel más individual para preservar cada cual posición social, sus bienes y su acomodamiento a costa del genocidio. Según ves la película, empatizas con ambos protagonistas y sientes tú también una enorme impotencia, un querer y no poder. El ignoro. La hipocresía que intenta justificar lo injustificable. Todo ello se transmite muy bien con este film.
Un gran detalle: entre escena y escena, la imagen de un tren camino de los campos de concentración y exterminio. Enfatiza que el tiempo pasa y que el silencio es cómplice directo del genocidio.
¿Qué le puede faltar? Arriesgarse un poco más políticamente, hacer una denuncia más vehemente y fiel a la realidad ocurrida (¿por qué calla la Iglesia? Te deja intuir, especular, pero no concreta objetivamente en nada). Y quizá las interpretaciones, que si bien digo que consiguen que sientas empatía con ellos, también a menudo notas que sobreactúan...
Aún así, muy recomendable.
Yago
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