Dantesco espectáculo digna de un zero (como su nombre bien indica). No es únicamente mala, sino que es soporífera y su directora le da unas grandiosas pretensiones que en absoluto la convierten en una buena película, sino en peor todavía. Entre tópico y tópico (incluso aquellos que piensas "No creo que ahora pase esto") se suceden entre pasadizos que en vez de claustrofóbicos resultan tediosos, y personajes tan mal creados como si fueran de cartón piedra. Y por si fuera poco, tiene un horrible olor a telefilm.
Como punto positivo, afortunadamente en esta no actúa su directora (María Lidón), esperamos que se haya dado cuenta de que no vale para esto tras su fiasco interpretativo de Stranded (Náufragos). Estamos ante la Uwe Boll española (con la diferencia de que con Uwe Boll al menos no te duermes).
spoiler:
En el pase de prensa llegó la risa general (de los pocos que fuimos en un teatro pequeño, y aún así, casi vacío) cuando la mendiga-modelo perfectamente aseada se morrea con el sacerdote.