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Francia Francia · Hendaia
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Voto de Klaketa:
8
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8
Documental La txalaparta es un instrumento musical único. Se toca entre dos personas y la música que surge no pertenece a ninguna de las dos, sino al hecho de encontrarse y dialogar. Nömadak Tx relata el deseo de dos músicos de hacer de la txalaparta un lugar de encuentro, no sólo entre personas, sino también entre culturas. Movidos por ese deseo, los dos protagonistas viajan a recónditos lugares del planeta en busca de diferentes sonidos y voces. ... [+]
24 de mayo de 2007
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando oigo el sonido de este singular idiófono percutido que es la txalaparta, algo atávico parece activarse muy dentro de mí. Esa vibración ancestral que evoca el galope del caballo, ese batir libre de la madera contra la madera, ese diálogo entre lo masculino y lo femenino, entre lo permanente y lo mutable, esa unión entre lo posible y lo imposible en un intercambio de llenos y vacíos, esa alquimia que culmina en el matrimonio de los opuestos como si de un intenso orgasmo se tratara, esos juegos rítimicos primigenios me llevan sin remisión a territorios desconocidos para mi razón.

Y es que en la txalaparta se produce un diálogo de contrarios que se encuentran en el espacio que te da el otro interlocutor, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, sin límites, pero con el respeto al espacio del otro sin cuya participación nada es posible.

Partiendo pues de la mano de estas premisas que son fundamento de este mágico instrumento asociado tradicionalmente a la fiesta y a la celebración, y reconvertido en los últimos años en un medio de expresión que parece congeniar por su propia naturaleza intrínseca con todo aquello que quiere manifestarse espontáneo y sin condicionamientos ni papeles pautados, los autores de este documento nos trasportan a un viaje de color y sonido. El realizador, Raúl de la Fuente, nos hablaba de una partitura, de una canción, pero es un auténtico relato ilustrado con música e imágenes, un cuento con colorines en el sentido más amplio de la palabra.

En este viaje abierto que nos sugiere la txalaparta como telón de fondo permanente, Arcaitz Martínez e Igor Otxoa nos acompañan en una visita veloz pero profunda a diferentes culturas, donde apenas sirven las palabras porque el espíritu universal del ser humano se manifiesta puro por encima de los idiomas y de las diferencias. Ya se trate de adivasis, samis, mongoles o beréberes, el encuentro es posible porque hay muy poco que nos separa y mucho sin embargo que nos une. Y ahí está la música para poner voz al alma colectiva en una fantástica fusión de sonidos y esperanzas.

En definitiva, un trabajo muy meritorio, máxime en las situaciones de precariedad de medios y condiciones extremas de temperatura en la que se grabaron algunas escenas. La música y la imagen, tratadas de manera muy notable, relegan a la palabra a un segundo plano, y lo de menos son los idiomas que salpican el documental porque lejos de dificultar la comprensión hablan más allá de sus significados concretos.

Los 5 o 7 minutos finales son sencillamente apoteósicos; dan sentido por si solos a toda la cinta. Ponen la guinda al pastel con una espléndida traca final de fuego, luz y color. En definitiva, una propuesta de cine diferente, sugerente, serena, hecha a tempo del batir del corazón vasco, que sin ser una obra maestra de nada, nos ofrece una serie de atractivos nada usuales, entre los que destacaría la autenticidad, la sencillez y la belleza.
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