Se trata de una segunda parte bastante previsible, llena de chistes fáciles y un desenlace más visto que las películas de Hollywood en los cines. Por si fuera poco, es demasiado inverosímil, el ritmo es excesivamente elevado y la moralina que despierta es demasiado ambigua. Tiene algunos gags buenos, que recuerdan el espíritu de la primera parte, pero en general son bastante ridículos.
Si la primera parte fue toda una sorpresa, la buena recaudación de ésta, ha hecho que la segunda sea una película muy floja y más de lo mismo dentro del cine de entretenimiento yanky.
spoiler:
No perderse lo extremadamente fácil que es escaparse de Guantánamo y la especie de "homenaje" que se le hace al señor George W. Bush con casi media hora dedicada a él. Cómo no, los protagonistas acaban con dos pibones (tras, cómo no, dar calabazas una de ellas al novio en plena boda, ¡qué original!), algo muy verosímil como todos sabemos. Lo mejor, el personaje racista de la CIA.