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Todos, hasta Ford, le debemos dar las gracias a Henry Fonda
A esto lo llamo yo hacer las cosas bien. Bajo mi humilde opinión no es la mejor del oeste que he visto, pero me sorprende que tras una aparente sencillez Ford esconde, no sé cómo, la fórmula para proporcionar una atracción tremenda por la historia de Earp.
Por supuesto, tanto Ford como nosotros, le debemos dar las gracias a un Henry Fonda que encaja perfectamente con esa idea de aparente sencillez. Coincido prácticamente con todos los usuarios. Si nos encontramos a Fonda meciéndose en ese porche de madera y apreciamos algo diferente a todo lo que hemos visto antes, no es por la mecedora, no, ni por la madera del porche, queridos amigos, lo que sucede es que Fonda tiene algo de lo que carece el resto. ¿Qué es ese toque diferente? No lo sé, pero lo tiene y hasta yo puedo verlo. Ford lo explota perfectamente. ¿Quién puede sacar a aquel indio borracho del bar de esa manera?, pocos, Fonda y alguno más, no muchos.
Así que entretenimiento a dosis correctísimas. La interpretación del personaje de Doc es también un elemento destacable, no tanto como Clementine, al menos es mi opinión parece metida con calzador, sólo resalta, evidentemente, cuando Fonda se le acerca. Y en cuanto a la veracidad histórica de la presentación de los hechos: ¿qué más da? La interpretación que hace Ford seguramente es muy libre, pero es lo de menos, al fin y al cabo volvemos a lo mismo, mientras aparezca Fonda lo demás da igual.
Luisito 
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