Hoy en día cualquier película con movimientos de cámara rápidos, subidas de volumen, etc, nos quieren hacer creer que son de terror, una palabra que se ha ido devaluando, ¿a cualquier producción encasillada en el género de terror se le puede considerar tal? Desgraciadamente no. Por eso mismo, encontrar una excepción como ésta, no siendo ni mucho menos un peliculón, pero que dentro de su género consigue erizarte los pelos y hacerte pasar miedo, algo difícil de encontrar.
Una historia bien llevada, sin mostrar demasiado, acompañado de unos actores que no desentonan y de una fotografía adecuadamente sombría provocan una buena obra.
spoiler:
La escena en la que muere el ex-marido es inquietante y tenebrosa de principio a fin.