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"Oh, and there we were, all in one place, a generation lost in space, with no time left to start again"
De entre todos los días de mi vida, de lo que llevo de ella, no sabría decir cual ha sido el más importante. Personalmente no creo que se pueda elegir un solo día más importante en toda una vida. Son muchos años, muchas vivencias y experiencias, muchos recuerdos... En definitiva, mucha vida.
Aún así, si tuviera que elegir uno que me definiera, que "a lo largo del tiempo dijera quién y cómo he sido", sin duda serían los últimos días de hace dos veranos, en que mis amigos y yo fuimos conscientes de que, por primera vez en nuestras vidas, íbamos a emprender caminos diferentes, hacia ciudades diferentes, para estudiar carreras diferentes, bajo la promesa de nunca cambiar y conservar la amistad para siempre.
Íbamos a alejarnos de la playa de la Malagueta, donde tantas tardes pasamos, de la plaza donde nos reuníamos, de nuestras familias y hogares, para ir en busca de un futuro que se adivinaba incierto en aquellos momentos. Había algunos que se quedaban en nuestra tierra, en Málaga, otro que se iba a la capital, otro a Sevilla, otro a Canarias, y otros dos más y yo a Granada. Unos se fueron antes, otros después, pero al final a todos nos llegó el momento de decir adiós. Nuestra etapa escolar quedaba ya atrás. Nos separábamos.
El primero en marchar fue el que se iba a Madrid. Se fue a principios de septiembre. El grupo comenzaba a desintegrarse. Y aunque a los demás aún nos quedaba un mes entero antes de empezar la universidad, habíamos perdido a un componente vital de él. El siguiente en dejar Málaga cogió un tren que le llevaría hasta Sevilla, y al día siguiente se vio en el cielo un avión con rumbo a las islas Canarias. En él iba otro de nosotros, contemplando por la ventanilla como su Málaga se hacía cada vez más pequeña y distante, hasta desaparecer en la lejanía. Y finalmente, uno de los últimos días de septiembre, los tres de nosotros con destino a Granada tomamos el camino hacia la tierra mora.
Sin duda ese verano contuvo los días más importantes de mi vida, y marcó el paso de la adolescencia a una supuesta madurez, al vernos lejos de nuestras casas y metidos de lleno en un mundo nuevo, en una nueva forma de vida.
Quienes se quedaron en Málaga vieron ese día como el grupo se había disuelto, como cada uno de nosotros había tomado un camino distinto que le llevaría a un futuro diferente. Pero, como uno de ellos escribió, “sin olvidar nunca quienes fuimos, un grupo de amigos inseparables, inolvidables”.
- Sigue en spoiler sin revelar nada -
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: A quien haya llegado hasta el final le felicito, pues entiendo perfectamente que mi vida no le interesa a nadie, mucho menos en una página para valorar y hacer críticas de películas.
Pero lo que quiero expresar con ella es algo parecido a lo que Banderas nos ofrece en su segundo largometraje como director tras la correcta "Locos en Alabama". Antonio vuelve a sus años de adolescencia en Málaga, y nos cuenta (a los que nos interesa) como fue ese paso decisivo hacia la madurez, quizás no física pero sí mental, de un grupo de amigos. Y lo que consigue es una cinta diferente, visualmente impecable, y con una historia con la que mucha gente se sentirá identificada.
Porque considero que los amigos son lo mejor que se tiene en la vida, es lo que espero con esta "crítica", o más bien reflexión, que quien se sienta identificado pueda echar un vistazo a esta, para mí, intachable y exquisita película.
"Por el camino de los ingleses puede irse al mundo entero... ser quien quieras... ir a donde quieras..."
Franky_23 
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