Keri Russell es la camarera-pastelera, no la camarera, pero es de esas películas americanas que no se entiende nada, una cafetería que da de comer pero las cocineras sólo preparan pasteles y además sirven las mesas, son las camareras pasteleras. Son tres camareras pero Keri Russell es la que lleva el peso de la película y la verdad es que no lo lleva muy bien, no se entiende que una mujer de su calidad profesional y personal haya caído con un tipo tan poco comprensivo, tan machista e infantiloide y no sé cuantos adjetivos despreciables más.
Para mí la idea no es tan mala, pero creo que es de esas películas que si la interpretaran actores menos guapos, resultaría más creíble y en definitiva mejor.
La moral americana, relaciones adulteras entre paciente y médico, camarera y dueño del restaurante, queda muy mal parada en esta cinta que la felicidad está lejos del matrimonio,
hay que buscar una nueva oportunidad en la vida pero es casi imposible romper con la vida anterior, el divorcio parece cosa casi prohibida. Tampoco entiendo que tengan tantos problemas económicos trabajando tantas horas marido y mujer, luego ves otras pelis americanas y sin apenas hacer nada tienen dinero para parar un tren.
Un recuerdo para Adrienne Shelly, que como actriz es genial, como directora le faltó mucho por demostrar.
spoiler:
Es en definitiva todo un pastel, que tarda en hacerse nueve meses, que se conoce el final, por lo previsible, ya se sabe, todo embarazo termina con un parto feliz, y sí, como buen hijo/a, viene al mundo con un pan debajo del brazo, o mejor con un gran pastelazo, ya que mejorará la vida económicamente y emocionalmente.