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La verdadera magia del cine
Cuando se ensalza al cine como el séptimo arte suele hacerse pensando en él como "la fábrica de sueños" de Hollywood, lo que a su vez lleva a pensar en sus estupendas superproducciones, películas de animación, de ciencia-ficción, etc.
Pather Panchali es todo lo contrario: una historia totalmente realista, tan realista, tan verdadera, que luego otras muchas a las que se le da ese calificativo parecen películas de aficionados.
Y por eso, pese a su naturaleza, esta película es una de las que más me hace pensar en el cine como otro arte más. Es indescriptible lo que transmiten todos y cada uno de los personajes, los movimientos de cámara, la música (llama la atención la gran importancia que da Ray a la música en sus películas, usándola en conjunción con las imágenes con una maestría que me recuerda a Stanley Kubrick salvando las diferencias obvias)...
Nunca le agradeceré lo bastante al crítico de El País por haber puesto la "manita" indicativa de película para cinéfilos a Pather Panchali (lo que me hizo fijarme en ella), un día que la echaron a eso de las 2 de la madrugada en la 2. La crítica que realizó era de un entusiasmo casi juvenil ("ver una película de Satyajit Ray en la televisión pública me ha devuelto la fe en ella", recuerdo que comentó), y no se me olvida lo que dijo, porque aunque entonces me pareció una enorme exageración, cuando ví la película entendí perfectamente lo que quería decir, si bien lo podía haber dicho de otra manera. Este hombre hacía referencia a unas palabras de Akira Kurosawa, quien dijo lo siguiente:
"No haber visto el cine de Satyajit Ray significa existir en un mundo sin poder ver la luz o la luna".
Luego habló de la "luminosidad" de esta película, y terminé de estar de acuerdo con él: es como si los personajes desprendieran luz, como si "brillaran" en pantalla de tal forma que (probablemente por el tipo de película utilizado por Ray y un pequeño exceso de exposición) eso también se trasladara a una especie de "resplandor" luminoso físico (por supuesto, como decía esto no es así, pero te da esa sensación durante toda la película).
También, como en otras críticas anteriores, no podía dejar de mencionar el papel de la viejecita (que creo que es la diferencia primordial entre ésta y las dos películas siguientes en la trilogía, en las que ya no aparece). La anciana realiza un trabajo absolutamente memorable, realmente difícil de describir, con escenas que de tal expresividad que desprende te pone los pelos de punta simplemente enfocándola a la cara (como ese cambio de expresión entre la alegría y la tristeza, inolvidable).
Sin duda, ha pasado a ser uno de mis principales iconos de referencia del cine, si no el mayor.
Carlos 
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