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Tan perfecta que empacha y empalaga.
La nota que le he otorgado no es porque no me haya gustado, todo lo contrario, el conjunto global es fascinante en todos los aspectos, pero la calificación se debe a la sensación que me deja en el cuerpo cuando la termino de ver por tercera vez en muchos años.
A nivel de guión se desarrolla un ejercicio tan brillante y tan perfecto que, salido de las bocas de actores argentinos, junto con la estimable dicción de Juan Diego Botto y la aportación de Eusebio Poncela parece que cada palabra o frase que expulsan por su boca son afirmaciones filosóficas que sientan cátedra y suponen ser referencias absolutas, y eso, durante un tiempo está bien, pero durante toda la película canta demasiado tanta sabiduría y verdades como puños.
"Martín Hache" es un ejemplo de cómo un guión con excesiva fuerza y potencia anula a todos los actores y a toda la historia y eso que tanto Luppi, Roth y Poncela son magníficos, pero lo que dicen les sobrepasa, en especial éste último, con un tono cansino pese a que su personaje sea un trozo de pan.
No me quiero imaginar si este mismo guión hubiese sido para actores mediocres, probablemente el resultado hubiese supuesto el fin de sus carreras cinematográficas.
SALMANCINE 
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