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El roce hace el cariño... y los roces, la pasión.
Una actriz que no entra de perfil en un primer plano, pero que de frente te desarma con dos ojazos negros, y un actor de carácter, perfectamente acompañados por dos secundarios, prima y falso tío, respectivamente, de los personajes que aquellos interpretan en este oscuro film, imprimen interés a esta historia remaqueada en la que MacDowell pasa mucho de las plantas, salvo de aquellas que pueda aspirar por su enorme nariz, y Depardieu tiene el pelo más sucio, aunque sigue aporreando el piano.
Tras una teatrera petición y su consecuente falsa boda, la pareja de tendencia suicida se compenetra, que no penetra, bastante bien en su idílico mundo de autodestrucción. Luego llegan los celos, la tragedia, el trullo y el desenlace.
Un poco chorra en su comienzo y un pelín exagerada en su parte dramática, la peli, de estructura capitulada, tiene el encanto del cine de antihéroes, principal oposición a la cuasidictadura que de siempre gobernó el cine de prota molón, chulo y triunfador.
Lo mejor: la prima.
Lo peor: el violín.
Sines Crupulos 
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