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To translator, with ¿love?
¡Una adivinanza!
¿Cual es uno de los empleos más odiados actualmente por los cinéfilos? ¡Tic, tac! ¡tic, tac!
¡Exacto, ha acertado usted! ¡El de traductor! Porque parece que esto de añadirle coletillas y traducciones pésimas a títulos de lo más interesantes es cosa de nuestros días, ¡pero ni mucho menos! estos señores ya llevan años pululando por ahí y fumándose títulos desde tiempos inmemoriales, sólo que a veces los da por destrozarlos y, con ellos, la peli en sí (véase "Rosemary's baby" -La semilla del diablo"), otras por cargárselos sin más afán que ese ("Dr. Strangelove or, how I learned to stop worrying and love the bomb" -Teléfono rojo: Volamos hacía Moscú-) y, por último, está cuando se los cargan completamente, es decir, ni el título traducido tiene que ver con el original, ni con la peli en sí ("Fur: An imaginary portrait of Diane Albus" -Retrato de una obsesión-). Y aquí, pues para darle gancho a la cosa, le endiñaron "Rebelión en las aulas", vamos, ¡ya sólo les faltaba hacer una captura del momento en que Poitier coge la pata del pupitre y hacer una portada con ello!
Pero no, no se equivoquen, esta no es una de esas pelis tipo "El sustituto" donde Berenger salía mamporreando alumnos macarras, y menos con esa cara de bonachón que tenía Poitier, ¡ya me dirán como iba a colar cual aguerrido maestro!
Aquí la cosa más bien trata sobre un tipo que llega a su nuevo puesto de trabajo (la historia podrá parecer muy tópica, aunque desconozco si en su epoca lo fue) y, lejos de intentar aleccionar a sus alumnos con verborrea chunga y reflexiones filosóficas que espantarían a cualquiera, lo hace con inteligencia, y aunque luego la cosa se deshinche, porque pasen rápidamente de macarras a angelitos, pues no funciona nada mal, entretiene y resulta un poquitín emocionante, por lo menos.
Lo malo queda para ese final que, aunque bien concluido, deja momentos en el tintero demasiado ñoños y apastelados... y uno dudaba si suspenderla o aprobarla, pero como sale Poitier, que parece buen tipo y a mi me cae bien, pues ahí va un sufi raspado.
Otra más sobre alumnos rebeldes, aunque por lo menos aquí se agradece que no le partan el morro a nadie y resulte más perspicaz que otras del mismo género, algo es algo.
Grandine 
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