|
Los edukadores
Vaya por delante que si midiera esta película únicamente por el entretenimiento que ofrece estaría aprobada sin ningún problema, pero hay que tener en cuenta otros factores. Y es aquí, mediante el análisis frío, cuando ésta se viene abajo como un castillo de naipes. “Candor ideológico”, dicen, y se pasan de benevolentes. Hay mucho maniqueísmo, mucho discurso facilón y frontal pero poco diálogo. También es una película insólita: en ella ninguno de los personajes evoluciona, no cambian, permanecen igual que al principio; dudan, eso sí, pero no rectifican su conducta. Y eso es lo raro: ¡o sea que el director cree realmente en “eso”, apoya la iniciativa de sus protagonistas!
Por eso resulta tan ridícula, más naïf e idiota que combativa y veraz. Si en algún momento el director pareció querer dar algo de hondura a esos jóvenes tontorrones (porque mira que es tonta su revolución personal), al final decide mantenerlos en su carne de estereotipo, sin complicarse la vida. Una pena. ¿Se me olvida algo?... ah, sí, también hay una historia de amor a tres bandas, pero no aporta demasiado, si acaso ratifica eso tan dudoso de que la lucha por una causa común es capaz de limar hasta las más dolorosas traiciones personales.
Lo mejor: los actores.
Lo peor: es más inocente que Bambi.
nachete 
|