Este increible film protagonizado por Robert de Niro, supone un hito en la historia del cine. Nos encontramos ante una de esas películas que destruyen las barreras de lo preestablecido reivindicando un nuevo modo de hacer cine. Desde que este film vio la luz no se ha vuelto a inventar nada nuevo.
spoiler:
Para empezar con buen pie, hoy os he seleccionado una auténtica obra maestra del séptimo arte. Se trata de Taxi Driver. Este increíble film protagonizado y semidirigido por Robert de Niro, supone un hito en la historia del cine homosexual. El protagonista es un taxista adicto a la heroína adulterada, atormentado por su paso por una prisión tailandesa por un delito que no había cometido. Ese momento supone un punto de inflexión en su vida. Es el trayecto entre su infeliz infancia heterosexual y su pleno desarrollo como un afeminado de pro. Su estancia en la cárcel, lejos de ser una larga y traumática experiencia, supone para él el descubrimiento de una nueva manera de enfocar la vida. Ya como taxista en Nueva York, la imposibilidad de revivir su pasado en Tailandia, le lleva a cometer una serie de crímenes, a cual más divertido. A pesar de que la fotografía y la música no están a la altura de un film de este calibre, el ambiente gay que consigue plasmar con absoluta fidelidad el director (Martin Scorsese), nos incita casi subliminalmente a la liberación sexual y a los impulsos hormonales incontrolados. Llama la atención el pequeño papel que realiza Dustin Hoffman, interpretando a un pirata malayo con cataratas que ayuda a suicidarse a Tai Zen, el celador de la prisión de Shalinkan, denominada por los expertos el Alcatraz tailandés. El ritmo trepidante de esta película, amenizado por el excelente papel de secundarios de la talla de Nani Gaitán, Cesáreo Estébanez, Bibiana Fernández y un joven José Sacristán, nos transmiten toda la fuerza vital de una historia tan cotidiana como real. En definitiva, una de las mejores películas dentro del género de la comedia romántica del siglo XX.