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Terrorífica ciencia ficción en el planeta tierra.
He aquí “Terminator”, que cambiaría los tópicos de la elaboración de la ciencia ficción acercándonos a una nueva visión y manifestación de la misma. Cameron creó algo único, a la vez que genuino, junto con films como “Alien: El Octavo Pasajero”, de Ridley Scott, se auguraba un nuevo porvenir en el género. Ya no se trataba de mostrar tantas naves espaciales navegando por el espacio y teniendo una atmosfera de aventura espacial. Aquí lo que se trataba era reinventar el género, con la inclusión del terror en él y demostrando que no solo tenía porque hacerse en el espacio. Era de las primeras veces que el género fantástico se vivía en nuestro propio planeta, convirtiéndolo en algo mucho más cercano y amenazador.
Puede que muchos discutan la calidad de las historias o de los guiones que realiza James Cameron, no voy a discutir, tanto a los detractores como a los más seguidores no se les puede quitar ni un ápice de razón. Sin embargo, es indiscutible el mimo y el cuidado que trata de exponer en todos sus detalles. Esta enorme cualidad ya es algo que muestra en una experiencia aún bastante verde, pero que ya apunta muy alto. Un robot enviado del futuro es enviado al pasado para asesinar a una mujer que años más adelante daría luz a la gran esperanza de la humanidad. De forma paralela, se enviará a un humano del futuro para protegerla y destruir la amenaza.
Resulta paradójico que un film que beba tan descaradamente del cine de serie B se haya podido convertir en una mastodóntica franquicia. Aún así, razones no le faltan. Nos encontramos con una premisa muy innovadora, cuyo desarrollo recordaría al de un thriller que se desarrolla enteramente de noche donde el asesino juega al gato y al ratón con sus víctimas, persiguiéndolas por todas partes. Su presupuesto es más bien modesto, en su momento no era más que un tímido “blockbuster” veraniego. Pero es de James Cameron, su calidad está asegurada. Su ritmo es trepidante, con notables ingredientes terroríficos, el tema principal de su banda sonora es universal y su maquillaje, es excepcional. Si se unen estos elementos con la elegancia de ser algo más que un simple film de acción, nos encontramos con un cóctel de lo más volátil.
Otro cantar son sus actores. Schwarzenegger hace el papel de su vida. Su rígida expresión ayuda a crear el robot más carismático y mortífero que haya visto jamás el cine. Linda Hamilton se convirtió en una de las primeras mujeres en el cine que era algo más que la simple chica en apuros, fue una de las primeras figuras femeninas con una enorme fortaleza y con ganas de pelea. Es impresionante la evolución de su personaje a lo largo del film. Michael Biehn, que se convertiría en un actor fetiche de Cameron, pone la guinda al pastel con su gran presencia e indiscutible personalidad. Sería un delito no mencionar las enormes secuencias que han quedado para el recuerdo, como su antológica e inolvidable secuencia final o sus míticas frases. Como ya dijo Schwarzenegger: “Volveré”.
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