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Randal y Dante... ¿maduran?
Kevin Smith no podía haber vuelto de modo más notable, con un humor mucho más gamberro y menos contenido que en su predecesora, pero llevado con la inteligencia de un hábil cineasta y narrado con magnífica soltura.
Pues, este Kevin Smith, lejos de su fallida Dogma, se acerca más a las raices que le vieron nacer con la maravillosa Clerks, de buenas reflexiones y momentos de lo más divertidos, combinando ese humor con el algo más macarra humor de Mallrats y ofreciendo una perfecta combinación de lo que el público busca en un director tan interesante como él.
Aquí, Smith juega de nuevo sus mayores bazas: Diálogos, en ocasiones desafiantes y divertidos y, en otras, ágiles y sugestivos, con buenas dosis de reflexión en ellos, situaciones, desde las más pintorescas y, en parte, transgresoras hasta las más grotescas y, por último, personajes, del Randal más descarado, disparatado y paródico, al Jay más atrevido, pasando por un gran elenco donde, además del primero, sobresalen Becky o Elias, sin dejar atrás a los ya de por sí míticos Bob y Dante.
También es de agradecer su gran pericia para entretener, un mensaje de trasfondo, cuanto menos, sugestivo, y tan dignas como descabelladas caricaturas y guiños al espectador más inmiscuido en determinadas materias.
Vaya, que hace mucho tiempo que servidor no salía tan satisfecho del cine puesto que, pese a sus momentos excesivamente sentimentales, Clerks II es el regreso de uno de los grandes, que sabe como idear satisfactorios vehículos para el esparcimiento más complaciente.
Gracias de nuevo, sr. Smith.
Grandine 
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