Fabuloso filme de cine negro, o mejor dicho "thriller", porque el verdadero cine negro se encuentra en el Hollywood clásico y no en la London Film del gran productor Alexander Korda británico. Ese juego de sombras, típico del expresionismo alemán, y heredado por el género que tratamos, se manifiesta genialmente en esta obra de Carol Reed.
Las calles de Viena son testigo de una historia de asesinatos, suspense, mentiras, verdades, hipocresía, miedo, traiciones... En definitiva un flujo de circunstancias con una logradísima fotografía que sólo el cine negro en blanco y negro podía conseguir. Muy recomendable largometraje. Sólo dos peros: contiene un excesivo metraje a mi juicio y en mitad de la trama se produce un bajón rítmico importante. Aún así, peliculón.
spoiler:
Espectacular la escena de la primera persecución entre Martins y Harrold. Soberbia realización, con las sombras como protagonistas y el espectador imaginando el resto. No perderse tampoco el desenlace espectacular, genialmente fracturado con la muerte de Harrold, hipócrita delincuente. También el filme contiene frases de reflexión espectaculares sobre la ética humana.