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vida y relación
Martín (Hache) es, simplificando narrativamente, la vida y relación de Martín Echenique, director de cine que ya sólo se atreve a escribir, con sus más allegados. Es la parte entre paréntesis de su vida, lo que no deja ver ese guionista cincuentón que ama su Argentina natal pero que no puede más que odiarla, ese miedoso del riesgo cardíaco que no quiere atarse a nada para que nada le tire y le dé dolor, ese ‘duro de oído’ que prefiere obviar a implicarse en la lucha, ese anárquico apolítico venido a menos y entrado en lujos, ese Hache que se ha hecho mayor, ese tipo orgulloso que quiere tanto que no se atreve a decirlo, ese al que le da pánico el sufrimiento más hondo y que se rodea de amigos muy apasionados, cosa que él no se permite hacer. Es una ensalada de contenidos que radiografía al ser más humano posible y que sin embargo nos lo muestra desde un alto status que se tambalea por lo básico. Vemos unos patrones de conducta realistas, unas relaciones afectivas como lo que son: complicadas, una humanidad desbordante, unos ideales de la acción-reacción y con el pensamiento vigilante, unas impagables reflexiones... y todo ello mostrado a través de una dirección impecable y unos actores excelentes. Se habla que ésta es una película discursiva, verborreica, de excesiva opinión y con opiniones excesivas... pero todo ello es brillante y no cargante. Se aborda en las algo más de dos horas y muchas conversaciones, temas como la nostalgia, la paternidad, la distancia, el amor, el dolor, los sueños, los miedos, la patria, la adolescencia, las drogas, el deseo, el talento, la amistad... la existencia. Se habla de casi todo lo que es la vida. De todo lo que es vida para estos personajes que disparan sentencias en ocasiones opuestas que harán cambiarte de posición sobre un tema en más de una ocasión... Es una película que ama a la palabra y que se aprovecha de ella para llevar al espectador a lo que no ve para después bajarle hasta la propia trama una vez alimentado de conocimientos y sentimientos que nos fomentan la interpretación de un film inclasificable, que raya lo sublime en cuestión de sentimientos de apié. Rodada centrándose en cada gesto, cada expresión corporal, cada mirada..., deja el alma de los protagonistas desnuda ante el espectador. Con todo, nos queda una película muy intimista que no sale de uno mismo, que se aprovecha del tiempo y la memoria de cada uno para que resuenen en la conciencia algunos de sus frases, sea en la boca del personaje que sea. Una lucha libre a flor de piel por lo más importante que nos queda al final del todo. Sólo unos virtuosos delante y detrás de la pantalla, pueden interpretar tan bien sus papeles en cada puesto para que el mensaje llegue intacto, directo, a todo pulmón al espectador, haciéndole arrugarse en el sillón, frunciendo el ceño, riendo y dejando caer alguna lágrima. Una película de cabecera de obligada visión para curar los más altos traumas existenciales de la gente más o menos corriente.
DoNnyVitO 
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