De vez en cuando uno necesita una dosis de adrenalina en su cuerpo que le reconforte con el mundo y le aísle de todo lo políticamente correcto, como es el caso de esta cinta.
spoiler:
Liam Neeson interpreta a un padre, antiguo miembro del servicio de seguridad americano, cuya hija va a hacer un viaje por Europa y la secuestran unos albano kosovares. Desde que llega a París el protagonista hace lo correcto, es decir, lo contrario a tanta tibieza y comprensión con los malvados como hay hoy en día en las culturas occidentales. Podía haber ido a la Gendarmería mas cercana a utilizar los procedimientos burocráticos habituales y a esperar un fatal desenlace, pero ¡no!, en un alarde de inteligencia se empieza a cargar asesinos, compinches, corruptos, albano kosovares, traficantes de mujeres y moros rijosos en la búsqueda de la felicidad. ¡Qué alegría ver que las buenas costumbres aún no se han perdido del todo en la época del talante y de la permisividad con los delincuentes que tienen hoy día los miembros de los sistemas judiciales!
Inolvidable y regocijante la escena en la que Neeson tortura con electricidad al inmigrante kosovar al que aplica una excelente política integradora recordándole que es la sociedad occidental la culpable de su comportamiento y que, en deuda con él, debe proporcionársele una medida correctora como esa para su plena realización como persona. Que tomen ejemplo algunos de cómo aplicar medidas correctoras.
Una duda, ¿se carga nuestro héroe más indeseables en esta película o Antonio Banderas en "Desperado"?