Dadme un segundo de realidad y os haré un minuto de ficción. Así se pronunció un viejo guionista de Hollywood ante uno de los nuevos pesados ejecutivos llegados a LA con pinta de saberlo todo. Claro, no sabía nada, porque no había vivido nada. Este viejo aforimo que se escucha en LA o que se lee en las mejores revistas de cine, se le podría adjuntar a esta serie que no peca de realidad pero tampoco de ficción. O lo que es lo mismo: que la ficción nunca pasa como tal; siempre pasa como realidad. Y eso demuestra lo que es un buen guión desierto de lugares comunes, o sea, el paraíso. El tema de la hierba es lo de menos, lo de más es el retrato enamorado de la clase media americana, esa que tanto admiramos y que no vota a Bush (ni a McCain).
spoiler:
Hay un diálogo verdaderamente genial entre uno de los protagonistas y un médico en que le cuenta sus preferencias sexuales y lo que tienen que ver esta con la mujer del presidente de los Estados Unidos. Para enmarcar.