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El nuevo cine de entretenimiento
Doug Liman es un señor bastante peculiar. Se hizo famoso en 2002 gracias a la primera parte (y según dicen todos, la peor) de la saga de Jason Bourne. De ahí pasó a Sr. y Sra. Smith, que con todos sus defectos, era una película de lo más correcta y entretenida. Ahora estrena Jumper, una muestra de lo que es el nuevo cine de entretenimineto de Hollywood.
Desgraciadamente, este nuevo cine se distingue por su absoluta falta de ideas ingeniosas (cuando las tiene, como aquí, las desaprovecha), guiones simplones, personajes planos y actores horribles. Jumper sigue estas directrices al pie de la letra. Algo que me sorprendió mucho, y que da una idea de la calidad del guión, es que a pesar de durar menos de hora y media hay momentos en los que el tedio casi se apodera del espectador. Ejemplo de ésto son las interminables escenas en Roma. También me parece curioso que los responsables de la película pretendan que nos identifiquemos con un tío verdaderamente odioso, que ha conseguido su fortuna de forma más que fraudulenta y al que no le duelen prendas por traicionar a quien sea. La película no emite ningún juicio de valor sobre el comportamiento del personaje. ¿Soy yo la única a la que le cayó mal? Encima, el actor que le da vida es el siempre horrendo Hayden Christensen, un señor que debería estar trabajando en la Pasarela Cibeles y no en el cine. Comparándolo con los protagonistas de la anterior película de Liman, Brad Pîtt y Angelina Jolie, vemos que estos dos suplían la falta de talento con carisma y sentido del humor. Christensen no tiene ninguna de las tres cosas: ni talento, ni carisma ni sentido del humor. Lo único que hace es poner caritas insufribles y abusar de una mirada que podría ser muy interesante (es el mejor recurso que tiene), pero que no sabe cómo utilizar. A su lado aparecen Rachel Bilson como la novia que no puede faltar en una película así, y un Jamie Bell muy pasado de rosca, que a pesar de todo se come con patatas a Christensen.
Gracias a Dios que la cosa es bastante entretenida, que por allí aparece Samuel L. Jackson y que "sólo" me costó 6 euros. Si me llega a costar los 7.10 que llevaba preparados, me da el soponcio.
Lo mejor: Samuel L. Jackson, la realización de Liman (que anima la poco estimulante función con escenas muy bien rodadas) y su ajustadísima duración.
Lo peor: Hayden Christensen.
Sibila de Delfos 
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