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Un verdadero maestro
"Primavera, verano, otoño, invierno...y primavera", "Hierro 3", "Samaritan girl", "La isla"... Kim ki-duk se ha convertido, al menos para mí, en un genio del cine. Me maravilla la calidad poética de sus pélículas, sus silencios, su hermosa y contenida violencia, su originalidad...
Escribía el viernes 31 un crítico de "El País" que muchos se preguntan si Kim ki-duk es un verdadero genio o, si por el contrario, era un sobrevalorado director. ¿Genio o estafa? Así lo simplificaba.
Él, al final, se quedaba en un punto intermedio, elaborando una crítica que recogía opiniones de ambas partes.
Yo no tengo dudas de que Kim ki-duk es un verdadero maestro. Me maravilla su originalidad, su capacidad de construcción de historias inverosímiles pero hermosísimas, su simbología (aunque a veces ésta misma complique la comprensión de sus películas), su facilidad para que sus películas, vacías de diálogo, digan más que cualquier otra.
Kim ki-duk es una bocanada de aire fresco dentro del "fast cinema" en el que está imbuido hoy en día el séptimo arte. Una vía de escape, un reducto donde poder contemplar la belleza en su máxima expresión. Porque Kim ki-duk lo logra en todas sus películas, y "El arco" no es una excepción.
Contaba este mismo crítico en "El País" que la fotografía y la música eran horribles. Pues a mí la música me maravilló y la fotografía, aunque bien es verdad que está algo más descuidada que en anteriores films, sigue estando, en mi opinión, para sobresaliente.
La película, claro está, no es perfecta. Hay algunos excesos en el uso de ese arco que da nombre a la película. Pero todo perdonable.
¿Genio o estafa? Pues si esto es una estafa, ojalá me sigan estafando más a menudo.
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