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Sorprendente e infravalorada película
Más allá de una historia de unos padres que se desviven en la lentísima agonía de su hijo, El Aceite de la Vida es también la historia de unos padres que se implican con apasionamiento en el conocimiento de las causas del ALD, la enfermedad desconocida y degenerativa que amenaza a su hijo, y tratan de impulsar la investigación médica. Más allá de una historia "conmovedora" que apela al corazón es, también y sobre todo, una película que apela a la inteligencia del espectador y que se enfrenta a una de las cuestiones clave de los nuevos tiempos: el poder de la "sociedad científica".
El filme nos presenta al establishment médico atrapado en sus protócolos y la "burocracia" de los inevitables trámites investigativos. Llama la atención que el especialista que apoya a los padres lo haga a "título personal", fuera de su ámbito de reconocimiento académico e investigativo.
Se nos muestra también una pequeña Fundación internacional, que reúne a padres con hijos afectados por el ALD, y cómo ésta hace lo posible para que los padres mantengan la dignidad frente a la adversidad, se resistan a las tentaciones mágicas o milagrosas, al engaño y al auto-engaño y den apoyo a la investigación médica. Sin embargo, esta Fundación, a pesar de todo, resulta manipulada y manipuladora, en este caso no desde fines sectarios: "creíamos que la ciencia médica estaba al servicio de nuestro hijo, no que nuestro hijo estaba al servicio de la ciencia médica". Esta ONG actuaba en realidad como una barrera más en apoyo de la ortodoxia investigadora, como un dique que al final no puede contener más la presión de los desconsolados padres y acaba "cediendo".
La película, en fin, nos muestra cómo unos aficionados, en el mundo de las grandes y millonarias investigaciones de laboratorio, tienen el atrevimiento de cuestionar y contradecir la terapia oficial, resistirse a los cantos de sirena del curanderismo, presentar un principio alternativo para una terapia (basado en la inhibición competitiva de los enzimas) y, finalmente, conseguir una terapia médica que, aunque no cura y es experimental, impide que la enfermedad avance y presenta resultados espectaculares. Curiosamente, además, esta terapia se basa en la ingestión de aceites domésticos (de oliva, soja y colza) ¡y es barata!
Muy buenos actores en una película muy bien dirigida que no cae en la sensibleria ni en el testimonio personal. Aunque inspirada en hechos reales, se nos presenta a los distintos personajes en sus múltiples y "demasiado humanas" facetas. Por otro lado, la película, aunque obligada a facilitar al espectador unas claves para entender el mecanismo que causa esta enfermedad, lo hace de forma visual, pedagógica y bien resuelta.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Sorprendente la entrada en escena del extravagante investigador inglés y su curioso laboratorio que sintetiza finalmente el aceite. Por otro lado, el final, a pesar de su dificultad dado el tema, está bien hallado y se mantiene en sintonía con el "espíritu" del filme.
Corsair
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