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"Éramos los amos, podíamos tener todo aquello que queríamos, y lo jodimos todo."
Sam Rothstein tiene un don para el juego. Ha hecho ganar a la mafia mucho dinero con sus pronósticos. Conoce todos los trucos y nada se le escapa. Por eso los jefes deciden nombrarlo director de uno de los casinos mas importantes de Las Vegas, el Tangier. Pero Sam no es un mafioso, por lo tanto envian a Nicky Santoro para protegerle, asesorarle y, claro está, vigilarle. Una vez allí, Nicky descubre que Las Vegas no solo es el lugar donde la gente va a jugar y dejarse el dinero, sino también un paraíso aún virgen para delinquir. Muchas luces, mucho dinero y nadie que se aproveche de aquello.
En tanto, a Sam las cosas parecen irle de maravillas. Y seguro de sí mismo, decide complicarse la vida. Se casa con Ginger, una timadora consciente de su poder de influencia en los hombres, que no obstante, le advierte a Sam de que ella es una chica difícil. Muy difícil.
A partir de aquí, todo irá a peor. Nicky desplegará a sus hombres por todo el territorio, robando y ejerciendo una violencia de tal magnitud que cambiará a Las Vegas para siempre, pervirtiendo una ciudad que nació para ser pervertida. Ginger comenzará a dilapidar la fortuna de su marido, seducida por su ex novio de la adolescencia, Lester. Sam, atrapado entre el casino y su vida personal, poco a poco comenzará a perder el control, algo que no agradará a sus jefes.
Con esta premisa, Scorsese firma quizá su obra más lograda: "Casino". La película es sin duda uno de sus mejores trabajos (sino el mejor), más ambiciosa que "Uno de los nuestros" y tan épica como "Gangs of New York". Porque lo que en "Uno de los nuestros" era el retrato de un pequeño grupo de mafiosos que intentaban llegar a la cima sin lograrlo (recordemos que no pertenecían a la familia), en "Casino" es el retrato de toda una ciudad, de como la mafia se fué adueñando de ella, y de como alcanzan lo más alto para acabar cayendo estrepitosamente. Todo esto desarrollado en ese paisaje emblemático que es Las Vegas, una ciudad fascinante creada para el pecado, donde las luces de neón se funden con el desierto.
El elenco de actores es inmejorable: un Robert De Niro en su salsa, un Joe Pesci llevando al límite su papel de hombre violento que ya interpretara en "Uno de los nuestros" y una Sharon Stone en el papel que le valió un oscar, como una esposa incontrolable para la cual su única religión es el dinero. Mención especial para los secundarios, que en las películas de Scorsese siempre están bien trabajados, sobre todo un gran James Woods (en un personaje odioso y simpático a la vez) y Frank Vincent, un secundario fetiche de Scorsese ("Uno de los nuestros", "Toro salvaje").
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La voz en "off" abarca todo el metraje, turnándose entre De Niro, Pesci y hasta unos minutos para Vincent, hablando de forma apresurada, como si hubiera poco tiempo para explicar lo que el director quiere mostrarnos. De la misma manera, el ritmo de la película es frenético y no decae hasta el final (un mérito extra en una película de tres horas). Impresionante la banda sonora, mezclando música clásica con Rolling Stones, "House of the rising sun" con "Sweet Virginia". Brillante dirección de un genio incomprendido, que nos lleva de viaje por la ciudad imposible, rodeada por un desierto que pronto comenzaría a llenarse de cadáveres.
Vito Corleone 
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