Con mucha suavidad nos introducimos a la vida de Josie... el filme transcurre entre conversaciones fútiles y paisajes pueblerinos irlandeses. El guión es estupendo por su sencillez y su extenuante realismo sin pretensiones. Un retrato sin más, de la vida de un tipo sin más que dejará al espectador con un hueco en el estómago... así de simple. No se necesitan grandes efectos especiales o grandilocuentes historias, basta con un pequeñito fragmento de vida retratado con honestidad implacable. Personalmente, nunca la soledad me había pesado tanto, perfectamente retratada en las paredes grises, las tareas inventadas ex profeso y en la pesca de lucios y anguilas. El personaje adolescente es muy preciso y cualquiera que haga un poco de memoria recordará su propia adolescencia o la de algún compañero o compañera de clase. En definitiva, una filme con montones de momentos repletos de humanidad que te dejan con un dolorcito indefinible, sin dramatismos ni maniqueísmos, no hay buenos-buenos ni malos-malos, sólo situaciones.
La actuación de Pat Shortt es inolvidable y sostiene toda la película; el resto del reparto no desmerece para nada, y si a eso le suman buena edición y fotografía, tenemos un muy buen filme, muy recomendable.
spoiler:
Es de resaltar cómo los valores sociales pueden cambiar tanto de una generación a otra. Cuando la corrupción de menores no era una amenaza constante. Esa sensación tan terrible que queda después de que Josie muestra a Dave la peli porno en un intento por comunicarse, por compartir lo poco que tiene su gris vida es para reflexionar. Hasta dónde debemos protejer a los menores de edad? hasta dónde la paranoia no es más nociva? ¿cuánto hemos olvidado de nuestros propios intereses adolescentes? y sin olvidar que, en efecto, la pedofilia o la corrupción de menores es un problema...
La otra escena que me maravilló fue la que da nombre al título de ésta crítica, pikes and eels... Josie en su incapacidad de profundizar, de intimar, de abrazar, pero con su enorme cariño, escucha al viejo contar sus problemas y llorar... Josie sólo repite "pikes and eels" como si en esas palbras se encontrara un remedio mágico a la pobre situación.
El final es magistral, de una sutileza y una belleza que ya se encuentran poco.