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Crítica de LordLeal a El silencio de los corderos
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El silencio de los corderos
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Nota media: 8,2  |
Año/País: 1991 /  |
| Director: Jonathan Demme |
| Reparto: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith, Tracey Walter, Kasi Lemmons, Chris Isaak |
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| 17 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LordLeal
Mataró (España)
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Su valoración:  |
24 de Agosto de 2007 |
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"Quid pro quo Clarice, tu me dices yo te digo"
Cuando pienso en el "Silencio de los corderos", aparte de que es un film de culto y posiblemente el thriller más relevante y popular de los noventa que triunfo por sorpresa contra todo pronóstico, lo primero que me viene a la cabeza es la escena del manicomio en que Miggs, el vecino chalado de Lecter, riega a la agente Starling con cierta substancia de elaboración propia.
Que barbaridad, como cambian los tiempos, lo que por aquel entonces a los que eramos niños nos parecía una escena de lo más fuerte hoy suena a tontería comparado con lo que se escucha por la tele (razón por la que me alegro de haber sido niño por aquel entonces y no ahora) y probablemente ahora lo sea... pero que placer malvado constituía en aquel entonces ojear esta cinta para contemplar la susodicha escena... ¿a que si?
Guarrerías a parte, si bien "El silencio de los corderos" no constituyó en si la primera aparición del asesino en serie más culto (y de culto) y refinado de la historia, pues el personaje del Dr. Lecter ya aparecía en la anterior y desapercibida "The hunter", Anthony Hopkins, en el que sin lugar a dudas es el papel de su vida, le supo dar un aire tan refinadamente macabro y perturbador y hacerse el personaje tan suyo que es difícil hoy imaginar al doctor sin que acuda el rostro de Hopkins a la mente, lo que probablemente además constituya uno de los oscars más justos jamás concedidos.
Una historia buena y pegadiza, con múltiples ramificaciones, en la que no solo salen a la luz los demonios personales de los psicópatas, sino también los de los propios héroes, y otro chalado de lujo como "Buffalo Bill" junto a una agente intimidada por vivir en un mundo de hombres conforman el panorama de este auténtico clásico moderno, cuyo paso a la posteridad lamentablemente se vió (y vete a saber si verá) enturbiado por diferentes subproductos en forma de secuelas de desigual calidad.
"Me... follaría... me follaría a mi mismo... hasta el fondo"
"Fefefefefefefefe" (Que bueno era ese sonido de Lecter)
LordLeal 
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