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Ménage à trois
El género conocido como "ménage à trois" me parece que ha tenido muy poca cabida por parte del público profesional. Para empezar, el sórdido tema basta para alejar a la mayoría de los espectadores de manera tajante, pero para quienes han disfrutado las mejores cintas de este polémico género (como "Chasing Amy", "Y Tu Mamá También" y la filmografía completa de Gregg Araki), no les vendría mal ver una de las clásicas impulsoras del género: "Tres Formas de Amar".
La historia es tan sencilla que no me podría llevar ni seis renglones: Alex es una joven universitaria dura de carácter, quien por error llega caer el la habitación de dos chicos, Stuart y Eddie. El problema se imparte de la siguiente manera: el mujeriego de Stuart le gusta Alex; a Alex le gusta el tímido Eddie, pero Eddie está secretamente enamorado de Stuart. Entonces, y entonces, un extraño romance sale a la luz.
Y así, durante la hora y media de "Tres Formas de Amar", el director y guionista Andrew Fleming coloca de manera sobria los predecibles problemas cuando los jóvenes pretenden experimentar con sus emociones. Afortunadamente la película aguarda un inteligente retrato de este tipo de romances disfuncionales. Los temas de sexualidad, aunque si bien no son tratados con la profundidad que merecen, resultan muy certeros dentro del entorno de evolución y descubrimiento afectivo que sufren los protagonistas.
Las actuaciones son muy competentes, tomando en cuenta el extremo erótico de los personajes. La película es completamente responsabilidad de los tres actores principales; Lara Flynn Boyle es la autoritaria líder de la relación, mientras que Stephen Baldwin (hermano de los famosos Alec Baldwin, William Baldwin, Daniel Baldwin y Jane Sasso, y primo del menos conocido Joseph Baldwin) es el insolente y mujeriego Stuart, y Josh Charles (mi favorito, sin lugar a dudas) posee el mayor mérito histriónico, gracias a su humano e interesante personaje.
Básicamente "Tres Formas de Amar" propone casi una nueva rama de la comedias románticas… pero, creo que mi queja sería que la película busca estar demasiado a la moda a fin de captar la atención del público que no busque más que entretenimiento a manera de sordidez.
Pero en general me pareció un excelente intento por innovar dentro de un arcaico género, pero si tan sólo no se hubiera preocupado tanto en la metamorfosis "cool" durante el trayecto, quizás Andrew Fleming pudo suscitar algo realmente memorable. Pero a pesar de todo, "Tres Formas de Amar" divierte a la vez que hace reflexionar; y honestamente, creo que no se podría decir lo mismo de casi nunguna otra comedia juvenil.
Edwin 
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